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El frío extremo cobra factura a la fauna: mueren aves nativas en Yucatán por hipotermia

Tras el calor letal de 2024, ahora las bajas temperaturas inusuales del invierno de 2026 provocan la muerte de decenas de especies silvestres en el norte del estado.

#Yucatán

5 de febrero de 2026

Luego de que en la primavera de 2024 el calor extremo provocara la muerte masiva de monos saraguato en estados del sureste, un nuevo episodio climático vuelve a impactar a la fauna de la región. En pleno invierno de 2026, las bajas temperaturas inusuales registradas en Yucatán han causado el deceso por hipotermia de decenas de aves nativas, principalmente en municipios del norte del estado.


Habitantes de Tizimín y Panabá alertaron a través de redes sociales sobre la aparición de aves silvestres sin vida al pie de los árboles donde solían resguardarse. Entre las especies afectadas se encuentran los pich’es (zanate mexicano), los ch’eles (chara yucateca) y el pájaro Toh, también conocido como pájaro reloj, una de las aves más emblemáticas de la región.


Temperaturas inusuales y choque térmico

De acuerdo con los reportes ciudadanos, el descenso de la temperatura hasta los 6 grados centígrados, un registro poco común para Yucatán, habría sido determinante en la mortandad. Especialistas señalan que la combinación de sistemas frontales, eventos de Norte y la reciente tormenta invernal generó un choque térmico al que estas especies no están adaptadas.


Las aves silvestres, muchas de ellas endémicas, enfrentan mayores dificultades cuando se presentan cambios bruscos de temperatura, especialmente en regiones donde el clima suele ser cálido durante todo el año.


Por qué mueren las aves por frío

Expertos explican que la muerte por frío en aves ocurre por una combinación de hipotermia severa y agotamiento energético. El proceso se acelera cuando hay escasez de alimento, humedad elevada y vientos intensos, condiciones que reducen la capacidad de las especies para conservar el calor corporal.


Aunque las aves cuentan con mecanismos naturales de defensa —como esponjar las plumas para atrapar aire caliente o temblar para generar calor—, la exposición prolongada a heladas o tormentas termina por agotar sus reservas de grasa. En muchos casos, mueren en el mismo sitio donde intentaron refugiarse, incluso congelándose.


Un llamado de alerta ambiental

Este nuevo episodio vuelve a evidenciar la vulnerabilidad de la fauna ante los eventos climáticos extremos, tanto por calor como por frío, y subraya la necesidad de estrategias de protección y monitoreo para las especies silvestres, especialmente aquellas adaptadas a climas tradicionalmente estables como el de la península de Yucatán.

© 2025 Voces del Sureste. Babel Digital

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