Alertan por riesgo de gusano barrenador en Yucatán ante sequía y temporada de calor
Productores y especialistas advierten que el estrés climático del ganado podría favorecer la infestación, mientras se espera la producción nacional de moscas estériles como principal estrategia de control.

#Yucatán
19 de febrero de 2026
La proximidad de la temporada de calor y lluvias ha encendido alertas en el sector pecuario de Yucatán por el posible repunte del gusano barrenador del ganado (GBG), una plaga que históricamente ha representado riesgos sanitarios y económicos para la actividad ganadera.
Productores del oriente del estado señalan que el ciclo de mayor prevalencia está por comenzar, en un contexto donde el estrés climático del ganado y la aparición de heridas favorecen la infestación. De no reforzarse acciones preventivas, advierten, la plaga podría expandirse rápidamente.
Infraestructura para control y cooperación internacional
El titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, Julio Berdegué Sacristán, confirmó que avanza la adaptación de una planta en el complejo “Jorge Gutiérrez Samperio”, ubicado en Metapa de Domínguez, Chiapas, destinada a la producción de moscas estériles, método considerado el único eficaz para el control de las gusaneras mediante su dispersión en zonas afectadas.
Se prevé que la instalación entre en operaciones en el segundo semestre del año y que para julio inicie la producción nacional. Actualmente, la región depende de una planta ubicada en Panamá, cuya capacidad se encuentra saturada debido a la demanda de varios países de Centroamérica.
Paralelamente, Estados Unidos inauguró una nueva planta en Texas para la producción de moscas estériles, infraestructura que podría complementar los esfuerzos de control en la región.
Preocupación del sector ganadero
El especialista agropecuario Noé Peniche Patrón calificó el panorama como delicado para la ganadería del sureste mexicano, ya que los meses previos a la operación de la planta en Chiapas coinciden con la época de mayor riesgo sanitario.
El experto recordó que el control histórico del gusano barrenador tomó 19 años y fue posible gracias a la cooperación binacional entre México y Estados Unidos, que permitió declarar la plaga bajo control mediante la dispersión sistemática de moscas estériles.
Ante el escenario actual, planteó la necesidad de establecer un esquema extraordinario para que las zonas afectadas del sureste reciban moscas estériles desde Texas mientras la planta mexicana entra en funcionamiento.
Cambio climático y movilidad ganadera
Especialistas advierten que el cambio climático y la movilidad del ganado podrían complicar el control de la plaga en comparación con décadas anteriores. En este contexto, los productores han recurrido a medidas artesanales para contener la infestación, aunque reconocen que dichas acciones podrían resultar insuficientes ante el incremento de temperaturas.
El tema ha sido considerado relevante para el campo mexicano, ya que el gusano barrenador impacta directamente la sanidad animal, la productividad ganadera y la economía regional, por lo que autoridades y sector productivo coinciden en la urgencia de fortalecer estrategias preventivas y de cooperación internacional.
